Un golpe de conciencia…
México, D.F. 29 de junio del 2007.
Indignación, tristeza, desesperanza, es entre otros muchos sentimientos los que embargan mi corazón, porque lo que les pasa a ustedes hoy, nos pasa a todo en el país (y el que piense lo contrario esta muy equivocado).
Realmente es tanta mi tristeza, que siento que muere mi esperanza ante la justicia de este país (cuando el enemigo a vencer es más influyente que uno). La desesperanza se apodera de mi, al ver que la gente honesta, inteligente y trabajadora, como ustedes y como yo, no tenemos esperanza. Ojalá nos hubiera dado tiempo de tratar este tema en su programa, ¿Qué hacer y cómo superar el dolor de la perdida de un servicio?. ¿Cómo enfrentar la crítica o el calificativo de ridícula por la perdida sufrida?.
Me encuentro en la etapa de la negación y quiero pensar que algo sucedera, que ustedes pronto regresarán, por algún medio, de alguna forma. ¡Por nosotros, por su huerfano auditorio!. No soy exagerada, me quedó huerfana de su servicio, he crecido con ustedes, ustedes me han educado (no solo informado), hoy inicio un negocio, gracias a ustedes, hoy soy una mejor persona, gracias a ustedes. ¿Que va a ser de mi y de tanta otras personas que no tenemos los medios económicos suficientes, para asistir a oír a tantos especialistas prominentes de este país (y del extranjero)? y que tan inteligentemente ustedes seleccionaban para nosotros, su audiencia.
Con profunda tristeza.
Judith Aguilar Pérez.